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Drogas psicodélicas:
Los rostros femeninos detrás de la investigación

Cecilia Avilés Durán | Octubre 2021

El uso de las drogas es tan antiquísima como lo es la humanidad desde que el mundo es mundo. Al principio, diversas tribus indígenas las utilizaban como parte de sus rituales a los dioses, mientras que otras culturas milenarias las empleaban cuando llevaban a cabo muchas otras ceremonias de matanza, ritos religiosos, etc. Desde entonces, nuestros antepasados tenían cierta noción-por no decir mucha-acerca del poder que tenían dichas sustancias.

Hoy día en esta convulsionada vida moderna, el uso de las drogas se direcciona al mundo “satanizado” de los narcóticos, al consumo lúdico, al consumo por mero entretenimiento, placer y necesidad adictiva. A pesar de esto, gracias a una sociedad científica preocupada por indagar en la cara amable de estas sustancias, se conoce parte de los importantes beneficios que generan en el ser humano, incluso muchas de estas se han legalizado. Y decimos “parte” porque la ciencia evoluciona, y según los expertos, es mucho lo que aún falta por descubrir.

En el caso de las sustancias psicodélicas, por ejemplo, el grupo que incluye drogas como el LSD, el éxtasis MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina), la ayahuasca y la psilocibina de los hongos, la ciencia les adjudica hasta el momento, en dosis justas y bajo control médico, un gran potencial para tratar trastornos psicológicos y neurológicos, depresiones, adicciones y otros traumas que afectan el cuerpo y la mente, ésa que todo crea y todo domina.

 

Mundo psicodélico: Contexto, estudiosos y teorías

Alexander (Sasha) Shulgin, químico estadounidense (1925-2014), quien será reconocido por siempre como “el padre del éxtasis”, dedicó parte importante de su existencia a defender su teoría sobre la efectividad-para fines positivos-de las drogas psicodélicas. Alegaba tras muchos estudios la naturaleza benigna de dichas sustancias, sus competencias terapéuticas y científicas. Escribió libros y defendió sus ideas en innumerables ocasiones. Sin embargo, para su tiempo, sus planteamientos fueron vistos por muchos con recelo, pero otros decidieron seguirlo y adentrarse de lleno en el estudio de estas alternativas de curación. 

Quizás el pensamiento de Shulgin estuvo más que adelantado para su época. Creemos que él mismo lo entendió así, a tal punto que, con plena conciencia sobre su realidad, lamentaba la estigmatización de este tipo de drogas, incluso frente a auditorios y congresos, donde se le catalogaba al químico como un agente ruidoso y excesivamente disruptivo. A pesar de esto, no dio marcha atrás, sino que incitó a continuar el desarrollo de las investigaciones dejando sus primeros escritos llenos de grandes saberes. Por eso, decimos que este estudioso, marcó un indudable precedente para lo que vendría después: muchos más descubrimientos, nuevas ideas, mentes revolucionarias y todo un renacimiento.

   

De acuerdo con investigadores como el estudioso de la psique Stanislav Grof, conocido por su conocimiento sobre los efectos del LSD, una droga alucinógena, que, de acuerdo con sus efectos, cambia la forma en que se experimenta el mundo alrededor una vez que se consume, las sustancias psicodélicas “pueden ser para la psicología y la neurociencia lo que el microscopio es para la biología y la medicina, o el telescopio para la astronomía”.

*Drogas que pueden curar. (s. f.). PressReader. https://www.pressreader.com/spain/muy-interesante/20180320/281758449822871

En otras palabras, a su modo de ver, son elementos de grandísimo valor, por no decir esenciales en muchos aspectos. 

Otros expertos en el área alegan que, estas drogas, se están abriendo paso en un campo muy prometedor en la medicina, aunque todavía no gozan de muy buena fama, ni son vistas en su totalidad con buenos ojos. Principalmente por sus efectos, tales como: alteraciones profundas en la perfcepción de la realidad y el estado de conciencia, excitación extrema de los sentidos, alucinaciones, variaciones en el comportamiento y más consideraciones que, desconociendo sobre el tema, ocasionan cierto miedo. A pesar de esto, en la actualidad es mucho lo que la investigación ha arrojado si buscamos resultados positivos. 

El hecho de ser mujer y estudiosa de las drogas 

Llegar al mundo siendo mujer supone una tarea más que compleja. Sin desvalorizar al sexo opuesto, es verdad que supone demostrar una y otra vez que se es capaz, al igual un hombre, de realizar cualquier actividad y delegársele una función en específico porque tiene indudablemente la misma capacidad. Cuando hacemos referencia a lo anterior, nos enfocamos en esas representantes femeninas que al igual que Shulgin y Grof, se han adentrado en la investigación de un universo todavía lleno de estigmas. 

Piense un momento en lo siguiente. Imagínese lo que supone ser mujer y hablar de drogas, en la misma época de Sasha, una época estigmatizada. E incluso hoy día, a pesar de las barreras que las mismas mujeres hemos roto en pleno siglo XXI, indagar en el mundo de las drogas no es una tarea sencilla. Sin embargo, pese al panorama, hay quienes se han subido a ese tren. 

Dicen que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer, y Alexander Shulgin, de estar vivo, seguramente pensaría lo mismo. Sucede que durante el desarrollo de sus investigaciones, no estuvo solo. Junto a él, Laura Ann Gotlieb, quien, al contraer nupcias con este investigador, sería conocida a partir de entonces como Ann Shulgin. 

Además de un profundo amor, compartían también el gusto por la ciencia, la medicina y el estudio. De ahí que fuera esta mujer, la primera o la pionera en la investigación independiente de las drogas psicodélicas y también en publicar sus experiencias científicas sobre dichas sustancias en textos como PiHKAL: A Chemical Love Story en 1991, más tarde, en el 97, TiHKAL: The Continuation y tiempo después en otros textos que generaron aportes y discusión acerca de los psicodélicos y la psicofarmacología. 

Ann Shulgin, la matriarca junguiana

Conociendo los efectos de estas drogas, la terapeuta neozelandesa Ann Shulgin direccionó tales características hacia entornos terapéuticos siguiendo su propio enfoque: la psicoterapia junguiana. Conocida en el mundo entero por intentar restablecer el equilibrio emocional a partir del inconsciente y la imaginación, reestructurando las emociones del ser humano y facilitando la integridad psíquica. 

Si nos preguntamos cuál fue su aporte en este ámbito, podríamos hablar sobre el estudio de la conducta humana tras experiencias psicodélicas, a la sumó otros temas como la espiritualidad y la unificación con lo divino, es decir, algo más allá de lo meramente físico. Por eso, es considerada como la matriarca de este movimiento arraigado al uso de estas sustancias.

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Dentro de las experiencias psicodélicas que desarrolló a lo largo de su carrera, destaca la utilización de MDMA y 2CB-con muchas personas en el Bay Area. Mismas prácticas que sirvieron para plasmarlas en textos que hasta la fecha siguen teniendo vigencia, y los cuales explican los efectos embriagantes pero curativos y de sanación del poder comedido de estas drogas. 

Cabe destacar que estos escritos donde Ann Shulgin comparte co-autoría con el fallecido “padre del éxtasis”, son considerados como publicaciones de literatura química contemporánea sobre sustancias psicoactivas. Las mismas incorporan el pensamiento junguiano, propio de la psicología como el gran enfoque de la matriarca, quien, hasta la fecha, muy a pesar de su edad, y sin ya contar con la presencia física de su esposo-sigue escribiendo sobre el tema, continúa contribuyendo con la investigación y dando charlas dentro de la comunidad psicodélica.  

Renacimiento psicodélico: Nuevas luces sobre la investigación

Junto a Shulgin, otras mujeres que se han desempeñado en el estudio y la investigación psicodélica, también se han expandido hacia la ciencia y el activismo, al creer conveniente luchar por esta causa, viendo el panorama desde una óptima 360. Amanda Feilding, condesa de Wemyss y March, reformadora de políticas de drogas y fundadora de Beckley, organización que apoya la investigación psicodélica es quien abre el debate en esta era renacentista acerca del uso de estas sustancias, luego de los aportes de Shulgin. 

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Como usuaría también de estas drogas, la aristócrata deja ver la fe que tiene sobre sus propiedades terapéuticas. A lo largo de su camino, ha escrito diversos artículos al respecto y uno de los más importantes, fue junto al Imperial College de Londres. En esta organización lleva más de 20 años realizando estudios sobre lo medicinal que pueden ser sustancias como la psilocibina, el LSD y el Cannabis, para tratar afecciones crónicas como el cáncer y adicciones a sustancias más nocivas como la heroína y el alcohol. 

 

De igual manera Feilding en sus investigaciones brinda numerosas aportaciones sobre campos tan prometedores como la lucha contra problemas como: la ansiedad, la depresión, así como enfermedades como el Parkinson y hasta el Alzheimer. En más de una ocasión, ha dicho que con la prohibición de estas sustancias “estamos privando a millones de personas a tener una vida mejor al no hacer un uso inteligente de lo que se ha conocido a lo largo de la historia. Las drogas psicodélicas son herramientas para curar, tratar y para llegar a otro nivel”. 

*Redacción Cultura psicodélica (2020). Las 5 mujeres de la psicodelia actual.

 

Hoy día continúa trabajando en este ámbito, haciendo ver qué tan importantes son estas sustancias y como son capaces de mejorar diversas patologías y situaciones que afectan la salud del ser humano. De igual forma, se ha convertido en una destacada defensora de la legalización de las mismas logrando hasta el momento cambios significativos siguiendo su propio lema: “la mejor manera de superar el tabú e integrar a los psicotrópicos en la trama de la sociedad es por medio de la mejor investigación científica”.

 

*Rueda, L. (2019). Amanda Feilding, la condesa que reinvidica la legalización de la cannabis en Europa.

 

 

Quien ensayaba con su propio cuerpo y a partir de ahí sacaba sus propias conclusiones sobre las drogas psicodélicas, apoyaba investigaciones con el cannabis, la ayahuasca y otras sustancias. Liderando como mujer, la investigación de la conciencia en beneficio del individuo y la sociedad en todo el mundo. 

 

En tiempos más recientes muchas otras mujeres se han sumado al movimiento, tal es el caso de la Dra. Rosalind Watts, quien trabaja en el Grupo de Investigación Psicodélica del Imperial College de Londres. Experta en el área de la psicología clínica después de diversas investigaciones, desarrolló un nuevo método de terapia psicodélica asistida. Un modelo llamado Accept Connect Embody (ACE) centrado en aumentar la flexibilidad de la psique con la ayuda de estas drogas.

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Bajo esta terapia asistida prueban con la psilocibina, el compuesto psicodélico de los llamados “hongos mágicos”. Tal y como explica Watts, resulta una experiencia desafiante en principio, para quienes se adentran en su método y tratan estados emocionales como la depresión. Muchas veces se adecua al paciente a enfrentarse a traumas pasados bajo los efectos de la droga, pero después, según el feedback de quienes se han tratado, se sienten profundamente restablecidos. “La depresión es un estado muy frágil y rígido. La psilocibina es el extremo opuesto. Permite esa flexibilidad y libertad para ver las cosas de una manera diferencia, tal vez por primera vez”, dice la especialista. 

*Goldhill, O. (2020, 1 noviembre). Un remedio psicodélico para la depresión. La Voz de Galicia. https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2020/10/31/remedio-psicodelico-depresion/00031604170505702894544.htm

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